Al pie de un árbol sin hojas
están hablando dos barcas
porque son dos buenas amigas
y porque las barcas… hablan.
Las que yo estoy contemplando
están junto a la Albufera,
un lago maravilloso
en donde el sol reverbera.
Las barcas, ! oh maravilla !
por una mano maestra
grabadas en frío mármol
están, y si no lo viera,
yo no podría creer
que el artista consiguiera
que surja del mármol gris
una obra tan perfecta.
El artista ha conseguido
que el mármol, !quién lo creyera!
sea cálido y alegre
al retratar la Albufera.
Y yo, que me he conmovido
viendo esta obra tan bella
hasta el punto de decir
que hablan a su manera
las barcas que hay en el mármol
y que ríe satisfecha
al ver hablar las barcas
el agua de la Albufera,
doy gracias a Dios que “toca”
esas manos y las besa.


