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ECOLOGIA
Padre Luis Ceschi
Diario San Rafael
“Hoy llueve. Las flores miran hacia
abajo pues quieren sentir el agua corretearles por el cuello, mojarles
la espalda, refrescarles los pies... Luego sonríen. Será cuando
las nubes picaronas se vayan lejos y venga el sol con sus manos cálidas
de amigo, a dejarles en la cara caricias de luz... Llueve. Las gotas
quieren jugar a la escondida con los gorriones; pero ellas son muchas
más y corren entre las hojas y se columpian en los pétalos
y juegan al tobogán en los troncos adolescentes y en las tejas
color frutilla. ¡Hasta buscan entre los terrones, detrás
de las piedras y hasta no sé dónde, allá en
el fondo. Pienso que todo es una travesura; que se escabullen bajo
la gramilla para hacerles cosquillas a las raíces, y ellas
se ríen a la luz con su risa verde y fresca... y se hacen
amigas y las gotas se quedan para siempre a vivir entre marrones”.
¿
Sabe quién escribió esta página llena de poesía
y de frescura? Una chica cordobesa de 15 años, María
Rosa Ortiz. La transcribo porque es un verdadero canto a la vida
y a la belleza de la creación. Leyéndola no puedo menos
que recordar una bella plegaria de indios norteamericanos, que suena
así:
“
Oh Gran Espíritu, cuya voz oigo en el viento, y cuyo aliento
de vida a todo el mundo ¡óyeme! Soy pequeño y
débil, necesito tu fuerza y tu sabiduría.
Déjame vivir en la belleza, y haz que mis ojos siempre observen
el ocaso rojo y púrpura. Haz que mis manos respeten las cosas
que has creado, y que mi oído sea fino para poder oír
tu voz.
Hazme sabio para que pueda entender las cosas que has enseñado
a mi pueblo. Déjame aprender las lecciones que has escondido
en las hojas y en las rocas.
Solicito valor no para ser más que mi hermano, sino para luchar
contra mi mayor enemigo, yo mismo.
Haz que siempre esté listo para venir a ti con las manos limpias
y la mirada fija. Para que cuando mi vida palidezca como el ocaso,
mi espíritu pueda venir hacia ti sin vergüenza”.
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