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SOLTERA EMBARAZADA
Padre Luis Ceschi
Diario San Rafael
Te saludo con cariño, muchacha embarazada. Con cariño
y admiración. No por lo que hiciste sino por lo que hacés.
No por haber llamado a un niño a la vida antes del matrimonio
-que fue un error, y Dios conoce el grado de tu culpa- sino por
ser valiente. Por resistir todos los reproches, las sugerencias,
las presiones, tal vez incluso los chantajes. Sé que fue
difícil. Sé que en algún momento quizá la
idea cruzó en tu mente y estuviste a punto de interrumpir
la vida que Dios cultiva en tus entrañas. Pero supiste
decir que no. Supiste decirle si a la vida y a todos los riesgos
y molestias que la maternidad te impone. Doy gracias a Dios por
tu valor. Y le pido con amor por vos. Para que te ayude en este
largo, hermoso y difícil camino de las nueve lunas. Para
que te acompañe con su luz, con su fuerza, con su amor.
Para que te levante el ánimo cuando sientas más
difícil la tarea. Para que multiplique en vos los momentos
de ternura mientras vayas sintiendo que el niño crece
poco a poco dentro tuyo. Para que vivas con el alma centrada
en la esperanza, más allá de las penurias y problemas
que la vida te depara.
Te pido que ames ya a tu hijo con el mismo amor que Dios le tiene.
Es hijo suyo, sobre todo, porque, desde el instante mismo en
que comenzó a existir, él decidió que sería
su Padre. Que en adelante, pues, nadie piense que el niño
no lo tiene. Faltará el de la tierra, pero el del cielo
no. Fue el propio Jesús quien nos reveló a Dios,
animándolo a invocarlo en el Padrenuestro cotidiano. No
dejes de rezarle. Por vos. Por tu bebé. Por todos aquellos
que te alientan y comprenden. También por aquellos que
no logran aceptar un embarazo como el tuyo. Prométele,
de paso, que nunca más engendrarás una vida si
no es en el matrimonio. Adelante, muchacha. “a lo hecho,
pecho”, como dicen los españoles. Por ahora tendrás
que “pechar” con fuerza, mirando siempre al futuro.
Pero cuando el niño nazca ¡verás que ternura
sentirás al darle el alimento de tus senos! Junto con
tu leche beberá tu amor, que un día sabrá recompensarlo.
Y que María - que también vivió la sorpresa
de un embarazo inesperado- ponga en tu corazón todo el
cariño que ella sintió por Jesús.
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