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DIA DEL NIÑO
- 2do. domingo de Agosto -
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“Lo que le hiciereis
al más pequeño de estos mis hermanos, a
mí me lo habéis hecho”.
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“Me recuerdo claramente.
Antes de experimentar compasión por los hombres,
experimenté en mí mismo la vergüenza.
Tenía vergüenza de ver el sufrimiento de
los hombres y de esforzarme por transformar todo ese
horror en un espectáculo efímero y vano.
Decía para mí: No es verdad; no te dejes
arrastrar, como los ingenuos a creerlo. El hambre y la
saciedad, la alegría y el sufrimiento, todo eso
no son más que espectros! Yo decía y repetía;
pero a fuerza de mirar a los niños que tenían
hambre y que lloraban y a las mujeres de mejillas hundidas
y de ojos llenos de odio y sufrimiento, mi corazón
poco a poco se deshacía. Yo seguía con
emoción este inesperado cambio en mí mismo.
Al principio, era la vergüenza la que palpitaba
en mi corazón, después la compasión.
Comenzaba a sentir el sufrimiento de los otros como si
fuera mi propio sufrimiento. Luego llegó la indignación
y enseguida la sed de justicia. Y por sobre todo, la
responsabilidad. Soy culpable -me decía- de todo
el hambre que hay en el mundo, de toda la injusticia;
soy yo el que tiene la responsabilidad”.
Nikos Kazantzakis
- Carta al Greco
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Socialmente tenemos la responsabilidad de que los niños
de nuestra comunidad y del mundo puedan crecer en amor, con sus
necesidades básicas satisfechas -tales como alimentación
y educación-, en un ambiente de paz, ejemplo y justicia,
colocando así, las semillas del saber vivir, de la comprensión,
del contento interior, de la alegría, de la esperanza, de
la buena voluntad y no la rebeldía…
“El mejor medio para hacer buenos a los niños es hacerlos felices” (Oscar
Wilde).
La felicidad de los niños está dada por sentirse queridos, comprendidos
y respetados en su condición de vulnerabilidad, en cumplimiento y protección
de sus derechos humanamente innegables.
De hecho, si los adultos desde un sólido compromiso social nos responsabilizáramos
verdaderamente de esa frágil y delicada etapa del crecimiento humano que
se llama niñez, más tarde existiría poco margen para la
agresión, la violencia, la drogadicción, el alcoholismo, la inseguridad
y demás.
Responsable y conscientemente estaríamos colaborando en la formación
de niños libres de pesadas cargas traumáticas, a fuerza de entrega
y ejemplo estaríamos guiando como sociedad a futuros jóvenes que
a su tiempo sabrían establecer un mundo más noble y justo para
todos sus contemporáneos.
No solamente los docentes. No solamente los padres. Todos somos responsables.
Con mayor razón aún, aquellos que gobiernan.
“
...El deber espiritual del hombre hoy día es mayor
y más complejo que en el pasado... Debe descubrir
y formular un nuevo grito de llamada universal, capaz de
establecer la unidad, es decir la armonía entre el
intelecto y el corazón. Debe hallar las palabras sencillas
que una vez más van a revelar a los hombres esta verdad
muy simple: los seres humanos son todos hermanos."
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PAZ Y BIEN
ECOS DEL HEROE
DIARIO SAN RAFAEL
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