El principito continúa la exploración del planeta
del planeta Tierra. Encontró una flor en pleno desierto,
ella le comenta que los hombres no tienen raíces. Luego
de una larga caminata sus ojos se depositan en un florido jardín
de rosas. ¡Rosas como su amada flor! En ninguno de los
planetas visitados había visto rosas. ¡Sin embargo,
en el planeta Tierra las había encontrado! Se entristeció y
lloró puesto que su rosa le había dicho que era
la única de su especie en el universo. Este hecho hace que el conflicto, el problema, aflore a la
superficie con toda la fuerza, produciendo en el principito,
una crisis. Momento en que aparece la voz sabia del maestro,
el zorro.
El maestro, hábilmente, guía al jovencito, generando
en él una disposición, una forma de ver que le
permita llegar a la comprensión de su problema y por
lo tanto, a su solución.
El zorro le propuso que lo domesticara. Domesticar significa
crear lazos decía el maestro. ‘Si me domesticas
mi vida se llenará de sol… ¿Ves, allá,
los campos de trigo?... Cuando me hayas domesticado ¡Será maravilloso!
El trigo dorado será un recuerdo de ti. Y amaré el
ruido del viento en el trigo…’ Así, el zorro,
metódicamente y en forma práctica, le va entregando
la lección maestra. Cuando el fruto de la enseñanza
estaba a punto de caer, le dice: “Ve y mira nuevamente
las rosas. Comprenderás que la tuya es única
en el mundo. Volverás para decirme adiós y te
regalaré un secreto”. El principito daría
el último paso para descubrir la esencia de su problema
y para comprender también algo esencial para su vida.
Luego, el maestro, le regala el secreto: “No se ve bien
sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los
ojos. El tiempo que perdiste por tu rosa hace que tu rosa sea
tan importante. Los hombres han olvidado esta verdad. Pero
tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre
de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa”.
Joseph Campbell nos dice: ‘Una cosa que sucede con los
mitos es que en el fondo del abismo surge la voz de la salvación.
El momento más negro es el momento en que el verdadero
mensaje de transformación está a punto de suceder.
De lo más oscuro surge la luz’.
El principito, gracias al zorro, hizo luz,
pudo resolver positivamente su problema. Continúo camino. Dialogó con un
guarda- agujas y un mercader. Sus pasos se encaminan al lugar
donde ‘aterrizó’ en el desierto. Tiene un
encuentro ‘fortuito’ con un piloto que había
tenido un panne en el desierto. En pocos días surgen
los lazos. Unos lazos que parecen creados desde siempre… El
principito conocía todos los pensamientos del piloto… En
el niño una constante era que siempre preguntaba el
por qué. Casi nunca respondía a las preguntas.