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2008
ECOLOGÍA DEL ALMA
DESPLEGANDO ALAS
APRENDIZAJE SOBRE LO ESENCIAL
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“El grado sumo del saber es
contemplar el por qué”
-Sócrates-
EN BÚSQUEDA DE SIGNIFICADOS
Al piloto se
le hace necesario realizar un aterrizaje de emergencia en el desierto. Algo
en apariencia estaba ocurriendo con su
avión.
El niño para salir de su planeta se vale de una migración
de pájaros silvestres.
Veamos algunas imágenes: Desierto, avión, pájaros.
El desierto nos da la idea de soledad completa. El avión
y los pájaros nos sugieren la imagen de alas. ¿Recordamos
nuevamente a Platón?: “La función del ala
es levantar lo que es pesado y elevarlo a las regiones superiores
donde moran los dioses: de todo lo conectado al cuerpo, ésta
tiene la mayor afinidad con lo divino”.
Nosotros, los humanos, no tenemos alas
como los pájaros.
Nuestras alas son nuestros pensamientos que debidamente orientados
nos llevarán a la comprensión.
Retornemos al Principito.
El joven niño tenía una rosa a la que amaba y
a la que le había dedicado atención, cuidado,
tiempo. Ella era muy coqueta y… ¡muy orgullosa!
Con el transcurrir del tiempo, el principito había perdido
la serenidad con la que apreciaba vivir. Su rosa le generaba
un conflicto. Necesitaba tomar distancia del problema para
encontrar una solución. El principito siente el llamado
de la partida, de la búsqueda.
Antes de viajar, deja en completo orden el planeta. Se despide
de su rosa. Ella le pide perdón y le desea que sea feliz.
El principito siente ganas de llorar. Aún así,
continúa con la decisión tomada.
El niño es ayudado por una migración de pájaros
silvestres para salir de su hogar.
Visitó varios planetas y personajes, pero no se sintió atraído
por casi ninguno de ellos.
El planeta del farolero le resultó agradable, quizás,
quizás, porque este hombre se ocupaba desinteresadamente
de ‘iluminar’ el lugar, una tarea que bien podría
ser despreciada y ridiculizada por los otros personajes conocidos.
Además, el Principito se sentía atraído
por este planeta debido a la posibilidad de mirar las puestas
del sol, ¡mil cuatrocientas cuarenta veces al día!
En otro planeta, su habitante, un geógrafo, le aconseja
visitar el planeta Tierra. El principito se pone en marcha
y llega al desierto del Sahara, África.
Ni bien llega al planeta Tierra en el Sahara,
el principito tiene un encuentro que era ni más ni
menos que una prueba: el encuentro con la serpiente.
El autor, utiliza una metáfora que tranquiliza al lector: “Temía
haberse equivocado de planeta, cuando un anillo de color de
luna se revolvió en la arena”.
El color de luna nos adelanta que el principito no sufriría
daño alguno, la prueba sería superada. La serpiente
le ofrece ayuda para cuando necesite regresar a su planeta.
Ella resuelve todos los enigmas…
La figura de la serpiente es un símbolo. Dejemos que
Joseph Campbell lo explique… ‘La serpiente es el
símbolo de la vida que se desprende del pasado y sigue
viviendo… El poder de la vida hace que la serpiente se
desprenda de su piel, como la luna de su sombra para renacer
también. Son símbolos equivalentes. La serpiente
representa la energía y conciencia inmortal comprometida
en el campo de batalla del tiempo, rechazando siempre la muerte
y volviendo a nacer. Hay algo extraordinario, asombroso en
la vida, cuando la ves bajo esa luz. Y por eso la serpiente
transporta en sí tanto la fascinación como el
terror’.
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