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2008
ECOLOGÍA DEL ALMA
DESPLEGANDO ALAS
APRENDIZAJE SOBRE LO ESENCIAL
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“Lo esencial es invisible
a los ojos”
-Antoine de Saint Exupéry-
“La nueva mitología Es -y siempre será,
mientras exista la raza humana- la vieja,
inmutable y perenne
mitología,
en su ‘sentido subjetivo’, poéticamente
renovada no en términos de un recuerdo del pasado o de proyección
futura,
sino del ahora: dirigida, no para provecho de los ‘pueblos’,
sino para despertar
a los individuos en el conocimiento de sí mismos, no como
simples egos
luchando por un lugar en la superficie de este bello planeta, sino
en
igualdad, como centros de la Inteligencia Libre…”
-Joseph Campbell-
Varias generaciones de todo
el mundo –millones
y millones- han leído “El Principito” guardado
como un tesoro que se abre de tanto en tanto, descubriendo con
el pasar de los años, la experiencia de vida y el acopio
de conocimientos, mayores y profundos significados.
El Principito vivía en un pequeño planeta. Disciplinadamente
se encargaba de la limpieza de su hogar-planeta que tenía
tres volcanes, dos en actividad y uno extinguido. Crecían
también los baobabs. También había un
cordero y una flor, una rosa muy coqueta y orgullosa.
Ayudado por una migración de pájaros el principito
abandona su planeta. Antes de viajar, deja en completo orden
el planeta. Se despide de su rosa.
Conoce distintos planetas y distintos personajes. No se sintió especialmente
atraído por ninguno de ellos a excepción del
farolero. En uno de los planetas, su habitante, el geógrafo,
le aconseja visitar el planeta Tierra.
Ni bien ingresa en el planeta Tierra, en el Sahara, África,
se encuentra con una serpiente.
El principito continúa la exploración. El planeta
Tierra le parece muy raro. Encontró una flor en pleno
desierto y luego de una larga caminata sus ojos se depositan
en un florido jardín de rosas. Esto lo hizo llorar puesto
que su rosa le había dicho que era la única de
su especie en el universo.
Entristecido siente una voz que le llama. Es un zorro escondido
debajo de un manzano.
Luego, más tranquilo y con el pasar de los días,
se encamina hacia el lugar donde ‘aterrizó’ en
el desierto. Dialoga con un guarda-agujas y un mercader.
‘
Fortuitamente’ conoce al aviador que había sufrido
un panne en el desierto. En el tiempo de pocos días
se establecen los lazos en la plena soledad del desierto.
El Principito debe regresar a su hogar. Pero antes deja un
regalo al aviador y también a todos nosotros para que
nunca olvidemos el Amor, la Alegría y la Esperanza.
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