Temas

2008
ECOLOGÍA DEL ALMA
DESPLEGANDO ALAS
APRENDIZAJE SOBRE LO ESENCIAL

“Ante todo es necesario cuidar del alma si se quiere que la cabeza y el resto
del cuerpo funcionen correctamente”

-Platón-

El piloto y el principito beben el agua en el manantial del alma. El aviador piensa:
“ Bebió con los ojos cerrados. Todo era bello como una fiesta. El agua no era un alimento. Había nacido de la marcha de las estrellas, del canto de la roldana, del esfuerzo de mis brazos. Era buena para el corazón, como un regalo. Cuando yo era pequeño, la luz del árbol de Navidad, la música de la misa de medianoche, la dulzura de las sonrisas formaban todo el resplandor del regalo de Navidad que recibía”.
En el interior del piloto renació la luz, la ternura, el contento, la esperanza. Respiraba bien y veía la arena del mediodía con un color de miel. Color de miel, imagen nutritiva, imagen de amor y ternura. Se sentía finalmente, tranquilo. Liberado. En paz.

La misión de nuestro héroe, el principito, estaba a punto de finalizar, había obtenido una recompensa que compartía con el piloto y con nosotros, pero, debía regresar al hogar.
El piloto, habiendo bebido del pozo del Conocimiento, tenía asegurada la solución de su panne en el desierto. Se acordaba de las palabras del zorro y pensaba:
“ Si uno se deja domesticar corre el riego de llorar un poco”… “Comprendí que no soportaría la idea de no oír nunca más su risa. Era para mí como una fuente en el desierto”.

El principito le dice: “Por la noche mirarás las estrellas. No te podré mostrar dónde se encuentra la mía, porque mi casa es muy pequeña. Será mejor así. Mi estrella será para ti una de las estrellas. Entonces te agradará mirar todas las estrellas… Todas serán tus amigas. Y luego te voy a hacer un regalo… ¡Tú tendrás estrellas que saben reír!... Tendrás deseos de reír conmigo… Será como si te hubiera dado en lugar de estrellas… un montón de cascabelitos que saben reír… ¿Sabes?, será agradable…”

El joven niño sabe que enfrentará una nueva dificultad y debe usar toda su sabiduría aprendida... La serpiente lo espera… pero ésta vez su color es amarillo… Aunque, el principito es un jovencito puro… viene de una estrella… La pureza en sí misma es fuente de protección. Ella –la serpiente- es la encargada de conducirlo suavemente al hogar.

Habían pasado unos años y el piloto continuaba mirando el cielo y las estrellas. Y a nosotros, los lectores que amamos al Principito, nos dice: “Mirad el cielo. Preguntad: ¿El cordero, sí o no ha comido la flor? Y veréis como todo cambia… Es un gran Misterio”.

Y, sí, todo cambia. Por mi parte, mis alas, me han ayudado a resolver el misterio. Claro que utilizando la expresión de Antoine de Saint Exupéry, ninguna persona mayor comprenderá jamás que tenga tanta importancia.

Si miras el cielo y piensas que el cordero se comió la flor, creerás ver llorar a las estrellas… ¿Sabes por qué? Sencillamente porque verás proyectada en las estrellas tu misma angustia, tu miedo o malestar. Cuando te des cuenta de esto sabrás que necesitas afirmar el aprendizaje sobre lo esencial, quizás, volviendo al desierto para beber del agua viva.
Entonces… volverás a sentirte alegre, seguro, liberado, en paz con la Vida y el Universo. Tus amigas las estrellas seguirán como siempre, sonriendo…

1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16


Regresar a Temas - Inicio