DELIRIUM TREMENS
“Para la víctima cada momento consciente es de
extremo temor. Las características dominantes son el
miedo y el temor, la agitación y un gran aturdimiento;
la desorientación y las alucinaciones más vívidas.
El delírium tremens comienza de dos a cinco días
después de abandonar la bebida muy fuerte. Por lo general
siempre ha habido al menos diez años de bebida excesiva
antes del primer ataque.
Los síntomas son espectaculares; se experimenta gran
inquietud y agitación. En el pabellón del hospital
dos o más personas deben sujetar al paciente, a pesar
de estar débil, para ser llevado a la cama. Nunca está quieto,
se mueve y da vueltas sin descanso, conversa constantemente
y va de una persona a otra y de un tema al otro al menor estímulo;
es miedoso y a menudo grita saludos o advertencias a la gente
que pasa. Las manos se agitan de forma incontrolada, se aferran
a las sábanas; el paciente delirante trata continuamente
de quitarse de encima objetos imaginarios, monedas relucientes,
cigarrillos encendidos, naipes o chinches. Presa de alucinaciones
visuales siempre cambiantes, el alcohólico oculta su
cara para no percibir los objetos, animales y hombres amenazadores
que lo atacan.
Prevalece en el paciente una terrible aprensión que
surge principalmente de la mala percepción y representación
de lo que le rodea. La víctima siente que está siendo
amenazada por todos los lados y es posible que luche para detener
a sus atacantes.
No hay necesidad de indagar acerca de las alucinaciones: su
presencia es evidente. Los pacientes responden a voces imaginarias
y responden ante visiones imaginadas. Ven, en particular, objetos
pequeños que se mueven con rapidez. Tradicionalmente
describen ratas y ratones, pero a menudo los animales son más
amenazantes; grandes moscas negras que les zumban en la cara,
gatos que vienen a arañarlos. A veces las alucinaciones
son más extrañas: ‘maletas con cremalleras
que me muerden las piernas’, dijo un paciente. A veces
el miedo se transforma en resignación: ‘sé que
vas a matarme así es que hazlo de una vez’.
-Neil Kessel, Henry Walton
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El Grito – E. Munch, 1893 |
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