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Ulises es el hombre con muchas condiciones
que fue probado una y otra y otra vez para comprobar su potencial
interno
de héroe.
A través de los obstáculos y pruebas tan sufridas,
demostró estar a la altura de su tarea en la vida, demostró que
en él habitaba realmente un héroe: valor, conocimiento,
capacidad, servicio a los demás.
La vida de cualquier hombre o mujer no resulta diferente. Somos
probados.
Continuamente probados.
Polifemo, el cíclope hijo del dios
del mar, del dios de la profundidad...
En este pasaje se nos entrega la enseñanza de que no
se puede vivir una vida sin ley, sin cultura.
Tú, joven -varón o mujer- en tus pocos años
vividos has podido vivenciar en el amplio abanico de acontecimientos
sociales lo que significa vivir sin ley, sin cultura, sin moral.
También ante ti, se encuentran las consecuencias.
Preguntémonos, quién puede desear vivir en el caos
de una vida sin sentido.
En un aspecto profundo, Polifemo simboliza la oscuridad, los
miedos, la ira y toda esa gama de sentimientos y emociones negativas.
Para combatir al Polifemo que intenta apoderarse de nuestro ser
se hace necesario recurrir al uso de la inteligencia y reflexión.
Gracias a ello, podemos hacer desaparecer lo infrahumano, lo
brutal, lo bestial.
De los Lotófagos aprendemos que no podemos vivir alimentándonos
de la flor de loto, aquella que provoca la pérdida de
la memoria.
No me refiero a la pérdida de la memoria que sufre por
ejemplo un ancianito y que obedece a otras causas.
Los lotófagos eran tranquilos, no agresivos. Pero no sabían
quiénes eran. Habían perdido su pasado y con ello
su identidad y el sentido de sus vidas.
Del pasado recogemos el aprendizaje para el día de hoy
y para el futuro. Recogemos desde la experiencia los elementos
que nos permitirán salir airosos de tantas situaciones
por vivir. Al mismo tiempo que nos permite mejorarnos a nosotros
mismos y por qué no a la sociedad.
Lamentablemente, muchos grupos sociales se encuentran en tristes
situaciones porque una gran parte de la ciudadanía pareciera
que se alimenta de la flor de loto.
En el aspecto profundo este pasaje nos remite al olvido que sufre
gran parte de la humanidad: el olvido de su herencia divina.
Permanecer en la isla de los lotófagos era sumamente peligroso.
Por eso, Ulises, ordena la salida inmediata. De lo contrario,
ni él ni sus hombres podrían volver a disfrutar
de la amada patria, de la familia, de los afectos, de la Vida.
La meta era Itaca, la Patria.
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