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LA TRAMA
Helena la dama tan bella como las mismas
diosas del Olimpo era admirada por innumerables pretendientes.
Ulises también
se sumaba a ellos. Sin embargo, su cautela, su sentido común,
le permiten darse cuenta que tomar una esposa como ella podría
traerle problemas.
Siendo Ulises una persona de post-visión se anima a proponer
una solución donde se permita que la joven elija a su
futuro esposo y que el resto de los enamoradizos pretendientes
respeten la elección y se comprometan entre todos ellos
a que si existiera en el futuro algún conflicto, todos
juntos salieran en defensa del esposo elegido por Helena.
El papá de la princesa Helena -Tindáreo- quedó satisfecho
con tal propuesta por parte de Ulises. Tal era su conformidad
que le ofreció a Ulises la mano de su nieta Penélope. ¡El
rey de Itaca quedó encantadísimo! La joven no solamente
era bella sino que era la expresión total de la joven-mujer
virtuosa.
Ambos –Ulises y Penélope- muy enamorados contrajeron
matrimonio.
Luego, nació Telémaco.
¡ Ulises se encontraba tan feliz! Su Tierra, su reino, sus queridos
padres, su amada esposa e hijo, su querida y respetada gente…
Apenas dos años de vida tenía Telémaco cuando
Ulises es convocado para unirse en defensa de Menelaos, rey de
Esparta –el esposo elegido por Helena.
Paris, el joven príncipe Troyano, había cometido
la imprudencia de enamorarla y llevársela.
El conflicto se hace presente. Comienzan los preparativos de
la Guerra de Troya.
Ulises en convocado en virtud del acuerdo existente.
En su interior existe negación. No quiere ir a luchar.
Para él primero está lo que tanto ama a pesar de
su compromiso y alianza establecida. Finge demencia. Sujetó un
arado a dos animales diferentes y araba la arena del mar sembrando
sal en lugar de trigo. Palamedes - que junto a Menelaos y Agamenon
integraba el grupo de emisarios que habían ido a buscar
al rey de Itaca- dudaba que Ulises estuviese mal de la cabeza.
Para descubrir la verdad colocó al pequeño Telémaco
en la dirección en que Ulises debía abrir el surco.
El rey de Itaca, levantó la reja del arado para no dañar
a su hijito.
¡
Los hechos demostraban que Ulises estaba bien cuerdo y debía
partir!
La Guerra de Troya tuvo una duración de diez años.
Diez largos años.
Finalizada la guerra, Ulises, embarca con sus hombres rumbo a
su patria.
¡
Peligrosos y sucesivos acontecimientos retrasan el regreso por
diez años más!
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