EL MUNDO DE LOS FANTASMAS
Aconsejado por Circe, Ulises, viajó al mundo de los fantasmas,
el submundo donde permanecen las almas de los muertos. Ulises
descendió en una gruta y cavó un pozo. Allí degolló a
dos ovejas vertiendo la sangre en el pozo. Tiresías debía
beber esta sangre para poder retomar brevemente su figura humana.
Tiresías advirtió a Ulises sobre los peligros en
la isla Thrinakia, donde pastorean las vacas del dios Helios.
No debían molestar a estas vacas, sino estarían
en camino a la perdición.
En un momento desapareció Tiresías y en su lugar
aparecieron otros fantasmas, también su madre Anticlea.
Cuando también ella desapareció, Ulises abandonó el
submundo y volvió a la nave.
LAS SIRENAS
Continuando su viaje Ulises visitó una vez más
a Circe, quien lo alertó sobre otros peligros que le esperaban.
El primero sería en la isla de las Sirenas, mujeres con
cuerpo de ave quienes con su hermoso canto fascinaban a los marinos.
Cuando estos ponían proa hacia la isla naufragaban en
los acantilados.
Pero Odiseo llenó con cera los oídos de sus compañeros
y ordenó que lo ataran al mástil
para poder escuchar a las Sirenas. Tan encantador era el sonido
que tuvieron que atarlo con más fuerza. Recién
cuando se alejaron de las Sirenas sus hombres lo soltaron y se
sacaron la cera de los oídos.
SCYLLA Y CHARIBDIS
Mientras navegaban se escuchaba de lejos
una fuerte marea. Era Charibdis, un tremendo remolino que aparecía
debajo de una roca, poniendo en peligro cualquier nave que
pasaba. Con
un ruido estremecedor se tragaba Charibdis toda el agua.
Mientras los hombres contemplaban este drama se desviaron mucho
hacia la izquierda acercándose demasiado a Scylla. De
una gruta aparecieron las seis horribles cabezas que atraparon
a seis remeros. A gritos suplicaron pero de inmediato la bestia
se los tragó.
LAS VACAS DE HELIOS
Despues de haber pasado entre Scylla y Charibdis,
Ulises avistó la
isla de Thrinakia. De lejos se sentían los mugidos de
las vacas sagradas del dios Sol. Les contó a sus compañeros
del presagio de Tiresias y les advirtió no poner pie en
la isla. Ellos lo acusaron de crueldad si no les quería
dar un descanso despues del viaje agotador.
Entonces Odiseo les hizo prometer que dejarían en paz
a las vacas.
Durante todo un mes los vientos desfavorables impidieron la continuación
del viaje.
La comida empezó a faltar y cuando en un momento Ulises
se ausentó del campamento, los hombres se animaron a carnear
algunas vacas.
Ni bien se estaban alejando de la isla con un viento a favor,
las nubes negras se juntaron en el cielo. Un tremendo relámpago
se descargó en la nave ocasionando la muerte horrible
de todos los tripulantes. Solamente Ulises sobrevivió tomándose
de la quilla y quedó flotando durante nueve días.
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