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Homero representó a Ulises como una persona
astuta e intrépida. La idea del caballo de madera también
se le atribuye a Ulises.
Ulises -Odiseo en griego- tuvo un papel muy importante en la
Guerra de Troya, sobre todo cuando se requería prudencia,
diplomacia y espionaje. Era rey de Itaca, hijo de Laertes y Anticlea.
Su esposa se llamaba Penélope y tenían un hijo:
Telémaco.
Su perro Argos siempre lo acompañaba durante la caza y
lo reconoció a su regreso.
El mayor enemigo de Ulises era Poseidón, dios de los mares.
Ulises fue siempre ayudado por su protectora Atenea, diosa de
la sabiduría.
ISMARO
Cuando los Griegos consiguieron la victoria
en Troya, Ulises se embarcó con sus soldados en doce naves para retornar
a Itaca. Durante días se extraviaron a causa de la niebla
y tormentas por lo que sus víveres y vino casi se habían
agotado. Estaban cerca de Ismaro, lugar protegido por el ejército
de los feroces Cicones, cuando Ulises decidió desembarcar
para conseguir nuevas reservas.
Llegados a la playa, cientos de sus hombres bajaron saltando
de las naves y entraron a la ciudadela. Allí mataron a
los hombres, arrastrando a mujeres y niños a la playa,
mientras se llevaban vacas, ovejas y las cisternas llenas de
vino para cargar en las naves.
Esa tarde volvieron los Cicones. De inmediato Ulises se dio cuenta
que estaban rodeados y serían vencidos, de modo que volvió corriendo
con sus hombres a las naves olvidándose del botín.
Así remaron hacia alta mar, y recién cuando Ismaro
no era más que una roca gris en la distancia, entraron
los remos y se acostaron agotados en los bancos.
LOS LOTOFAGOS
Durante nueve días navegaron los 12 barcos, y recién
el décimo día descubrieron tierra firme. Avistaron
unas lomas con verde y flores que llegaban hasta el lejano horizonte.
Ulises, encomendó a tres de sus hombres para que investigaran
la tierra desconocida.
El sol ya había pasado su apogeo y bajaba hacia donde
aire y tierra se encuentran.
Ulises estaba inquieto, sus hombres ya tendrían que haber
regresado. Con ocho hombres partió hacia el interior.
Más tarde se detuvo frente a unas casonas de adobe y allí sentados
estaban los tres soldados con cinco hombres de piel oscura, los
Lotófagos. Estos comían unas frutas del bosque
que hacían perder la memoria. Mientras se acercaban y
saludaban, uno de ellos les ofreció una fuente con loto.
Cuando Ulises declinó la comida sus hombres se burlaron
de él, pero Ulises hizo que se levantaran y los encaminó hacia
la costa. Una vez embarcados los maniataron y partieron con un
viento favorable hacia el norte.
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