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Las voces se alzan: la Educación! ¡Falla la Educación!
Pero... pongamos las cosas en su lugar.
Si bien es innegable la imperiosa necesidad de una reforma educativa –la
cual debe ser cuidadosa y prudentemente pensada-, la sociedad argentina
no es analfabeta. Esencialmente, falla un aspecto de la Educación.
Falla la Formación. Formación que comienza y transcurre
en el hogar y se refuerza en la escuela. Retroalimentación.
Injustamente se realiza una proyección en la figura del
docente, cuando en realidad la educación depende de dos
partes: padres y docentes. (A la que habría que agregar
una tercera parte principal y seriamente involucrada : gobernantes,
ya que en definitiva son los responsables de las políticas
educativas de los cuales docentes , alumnos y padres dependen en
gran medida).
El docente es la figura de Mentor pero jamás puede sustituir
la figura del padre-madre.
Sería por otra parte injusto responsabilizar a los padres
en esta precisa situación.
Se sabe cómo se desarrollaron los hechos que generaron la
crisis. Seguir hablando de lo mismo es abrir nuevamente la herida
que se encuentra a flor de piel en cada argentino.
La ausencia de formación es también el origen de
toda esa decadencia humana que observamos a nivel mundial.
La raíz del problema se la puede observar ahora con meridiana
claridad. Aunque hace bastante tiempo que los humanos hemos sido
alertados sobre el tema. Pero se ha hecho caso omiso al ser tan
infantiles y desobedientes como la misma tripulación de
Ulises.
Si realmente se quiere mejorar como individuo y sociedad, si es
correctamente interpretado el dolor y sufrimiento de toda una ciudadanía,
entonces, estaríamos en condiciones de comprender el consejo
de Atenea: ’Ve a buscar a tu padre’. Expresión
que no indica la búsqueda del padre físico sino la
búsqueda de un crecimiento interno que nos hace ser entre
otras cosas conscientes de los propios actos y de nuestras responsabilidades
humanas.
Un joven o un adulto sin formación se torna un individuo
débil y potencialmente peligroso ya que se deja llevar de
la nariz como un burro detrás de la zanahoria por los más
hábiles y astutos, perdiéndose en los oscuros corredores
del laberinto donde solo se puede encontrar más dolor y
más sufrimiento para sí mismo y para los demás.
Lo que se encuentra hoy en el mundo es la cosecha de la semilla
equivocada que se sembró: materialismo, materialismo, materialismo.
El dinero lo hace todo, vivamos la vida como se nos antoje, no
importa que le robemos al honesto el fruto de su trabajo y con
ello el pan para su familia, no importa que destruyamos la vida
a todo un pueblo, nada importa... total después de ésta
no hay otra! Este es el laberinto del minotauro del cual jamás
se podrá salir sin la ayuda del hilo de Ariadna: Amor y
Conocimiento. FORMACION.
Un buen comienzo sería introducir en el nivel inicial, primario
y secundario una materia llamada FORMACION. Materia que año
tras año iría ampliando sus alcances de acuerdo al
nivel de comprensión según la edad. Una materia diseñada
por pedagogos, filósofos, psicólogos, humanistas,
con una visión integradora de la educación, para
desarrollar en forma paralela con la familia. Esta formación
pondría a los jóvenes gradualmente, en condiciones
de valorizar los contenidos impartidos por los docentes, con una
importante fortaleza de lo actitudinal.
Tender al diálogo y no a la confrontación, respetando
la diversidad de opiniones porque desde esa apertura puede surgir
una clara visión que alumbre el camino de esa parte tan
importante para la vida de un ciudadano que se llama: Educación.
El autoritarismo, la prepotencia –entre otras cosas- jamás
deberían estar presente en el ambiente educativo ni estimuladas
por las autoridades, docentes, padres o alumnos.
Un bálsamo de comprensión y misericordia para sí mismo
y para los demás, podría ser oportuno. Los jóvenes
argentinos serán los agradecidos.
Recordar la virtud de la Empatía.
En el 1946 durante una intervención para la BBC de Londres
se atravesó un texto
de Nikos Kazantzakis. Ha pasado desde entonces más de
medio siglo, no obstante mantiene tal actualidad y tal lucidez
que no puedo resistirme a transcribirlo.
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