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Ulises recibe la ayuda del señor de los
vientos.
Eolo le entrega una bolsa de piel que contiene todos los vientos
desfavorables.
La nave parte de la isla con una suave brisa.
La tripulación, infantil e imprudente, no resiste la tentación
de la curiosidad y zás!!! Se desata la tempestad que los
aleja de la meta: Itaca, la Patria.
Nosotros, los argentinos, hemos vivido a lo largo del siglo XX
la acción de vientos desfavorables con una guerra incluida.
Luego de este tiempo, pareciera ser como que el dios Eolo, entregó al
país de los argentinos la bolsa que sujetaban los vientos
desfavorables. Por esos años, una suave brisa de esperanza
levantaba los ánimos. Renacía la ansiada democracia.
Sin embargo... Sin embargo... aunque la bolsa de los vientos desfavorables
estaba cerrada, la perniciosa habilidad de unos pocos se convirtió en
desastre y tempestad para la sociedad.
Mientras tanto, Itaca, está allí.
La Patria, sigue esperando de esos hombres y mujeres como Ulises.
Ulises, el hombre prudente, ordena ser atado
al mástil
de la nave y coloca tapones en los oídos de los marinos.
El, quiere oir el canto seductor de las sirenas, pero no corre
riesgos porque ha tomado todas las medidas necesarias.
Los Ulises modernos -varones o mujeres- conocen -a través
de la experiencia vivida- los maravillosos cantos de las sirenas.
No es necesario ya, sujetarse a un mástil. Ni tampoco
es necesario el tapón de cera en los oídos. La
historia es bien conocida por todos: “te damos esto...
a cambio de...”
Los genuinos Ulises de nuestro tiempo, no se dejan seducir. Tres
cuerdas invisibles pero poderosas los tienen sujetos: formación, ética,
moral.
Mientras que... parte de la tripulación moderna cede a
la seducción siempre engañosa, sin darse cuenta
que en esa seducción perpetúan la pobreza de todo
un pueblo y peor aún, pierden su dignidad y calidad de
humanos al secundar a los corruptos.
A todo esto, Itaca, la Patria, siempre esperando...
Ulises, el prudente, llega con sus hombres
a la Isla del Sol, la isla de la más elevada iluminación
y por lo tanto Terreno Sagrado.
Los infantiles tripulantes, aún avisados por su jefe,
ignoran el significado de estas dos palabras, cometiendo un gravísimo
error.
Cuando no se tiene la suficiente preparación para comprender
lo Sagrado, al menos en un acto de condescendencia a sí mismo,
es aconsejable intentar mantenerse prudentemente respetuoso.
Ese no es un lugar para estar comiendo maníes -como los
monos-, llenándose el estómago u otras cosas.
Ese es el lugar donde se doblan las rodillas, donde en un acto
voluntario, corazón y cerebro elevan los pensamientos
-como las alas elevan a los pájaros- poniéndonos
así, en condiciones de recibir guía de la Sabiduría
Infinita.
En esas condiciones, el hambre no se siente, tampoco se siente
el dolor o sufrimiento. Un bálsamo inunda el ser. Lo mundano
y corporal no tienen cabida.
Es Terreno Sagrado que nos acerca a la otra Itaca: la Patria
Celestial.
Desde donde se regresa iluminado y fortalecido.
La Odisea es el viaje de la Vida, marcada
por felices acontecimientos y tristes momentos. Unos y otros
nunca faltan. Pertenecen a la
misma acción pedagógica de la Vida para sacar a
luz lo mejor en cada individuo. A veces el individuo es tan duro
de aprender que las mismas situaciones y circunstancias se le
repiten en forma continua y cada vez con mayor fuerza. Es como
que esa acción pedagógica nos estaría indicando:
Aprendes o aprendes. Sino aprendes por las buenas no queda otra
que aprender por las malas.
Un refrán que he sentido decir a los padres -dentro de
la cultura donde vivo- cuando sus niños traviesos vuelven
llorando es: El que no sabe escuchar tendrá que sentir.
Itaca es la partida y el regreso.
Itaca es la Madre Tierra. Es la Patria.
Ulises fue exigido a salir de su querida tierra. Nunca pudo olvidarla.
Su meta era el regreso y era lo que lo mantenía con fuerza
y con vida. El amor a su tierra, a su familia, a su gente le
permitió salir victorioso.
Por momentos una gran tristeza mezcla de nostalgia y angustia
se apoderaba de él. Y sí, por supuesto, lloraba
amargamente.
En el año 2000, el dr. Joseba Achotegui, psiquiatra y
profesor en la Universidad de Barcelona, acuñó un
nuevo término: El Síndrome de Ulises. El especialista
explica que se trata de un trastorno mental que afecta a los
inmigrantes debido a factores como la soledad, sensación
de fracaso, lucha por la supervivencia y miedo. Los especialistas
coinciden en que se trata de una problemática generalizada
en Europa siendo un tema complejo desde el punto de vista social
y político.
Anticiparon el problema cinco años antes. No se equivocaron.
Verdaderamente, emigrar no es tarea fácil y mucho menos
en estos tiempos por más que algunos se empeñen
en ver el pasto del vecino mejor que el propio.
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