El tiempo pasa,
la vida de Teseo continúa.
Por afinidad, surge una estrecha amistad entre Teseo y Piritoo,
rey de los lapitas, Tesalia.
Piritoo decide casarse con Hipodamia. La boda fue una reunión
donde estaban presentes grandes personajes además de una
rama familiar de Piritoo, los Centauros.
Uno de los centauros, el más fuerte y arrogante de ellos,
Eurito, codicia la bella Hipodamia. El exceso de bebida turba
al centauro. Pretende raptar a Hipodamia.
La boda se transformó en lucha. Hipodamia queda sin vida,
allí mismo.
Piritoo y Teseo realizan otras aventuras en conjunto. Una de
ellas, la aventura de ingresar al submundo porque Piritoo quiere
raptar a Perséfone (Proserpina), esposa de Hades (Plutón).
El señor de los infiernos les tiende una trampa. Teseo
es liberado por Hércules.
Piritoo queda en el submundo para siempre.
Cuando Teseo regresa a su tierra, se encuentra con el caos.
El caudillo Menesteo lideraba revueltas que eran apoyadas por
el grupo de los palántidas pertenecientes a la nobleza.
Y el pueblo? El pueblo se había contagiado de vicio
y corrupción gracias a Menesteo.
Teseo intentó por diversos medios de equilibrar la situación.
No pudo. Decidió el autoexilio en Esciros, lugar donde
su padre Egeo tenía propiedades.
Licomedes, el príncipe de Esciros, le da la bienvenida.
Bienvenida que resulta ser un engaño. Amablemente con
el pretexto de hacerle conocer las tierras que le pertenecían
por herencia, lo lleva a la montaña. Allí, lo empuja
por la espalda. Teseo comienza a rodar. Su cuerpo queda destrozado
y sin vida.
A los atenienses poco les importa
lo realizado por Teseo en favor de Atenas. Pasan unos cuantos
años. El pueblo libra
una batalla contra los persas donde la desventaja de los atenienses
era evidente. Aún así obtienen el triunfo. Sintieron
como si el espíritu del héroe Teseo entregaba la
fuerza necesaria para vencer.
Se efectuó una consulta con el Oráculo de Delfos,
allí se aconsejó encontrar los restos de Teseo
y rendir solemne homenaje a su memoria.
Se desarrollaron ciertas coincidencias. Teseo terminó sus
días en Esciros. Justamente,
durante una campaña, el ateniense Cimos conquista Esciros.
A Cimos le interesaba recuperar el cuerpo de Teseo. En un momento
determinado, mientras se encontraba en esa búsqueda, observa
el cielo. Un águila sobrevuela la zona y desciende al
ras del suelo donde escarba la tierra. Cimos lo interpretó como
un mensaje de los dioses. Un grupo de hombres efectuó una
profunda excavación. Allí estaba el cuerpo y la
espada del héroe.
Los atenienses recibieron los restos de Teseo con procesiones
y honores.