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"Los antiguos mitos tenían
por función armonizar la mente y el
cuerpo. La mente puede extraviarse por extraños
caminos y querer cosas que el cuerpo no quiere. Los mitos
y ritos
fueron medios para poner la mente de acuerdo con el cuerpo,
y el modo de la vida de acuerdo con
el modo
que dicta la naturaleza."
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DEMETER DIOSA DE LOS CEREALES Y LA COSECHA
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Perséfone (hija de Deméter)
se encontraba lejos de su madre. Cierto día, acompañada
de bonitas y graciosas ninfas, estaba cortando florecitas silvestres
que crecían en las verdes laderas de Sicilia, de pronto,
le llamó la atención poderosamente un narciso
de un maravilloso colorido y fragancia tan exquisita que agradaba
al cielo, la tierra y el mar –según cuenta el
Himno Homérico a Deméter-. Perséfone se
dispuso a cortar el narciso cuando la tierra se abrió y
emergió Hades, el dios del Tártaro y el Abismo.
Hades sujetó a la joven y la introdujo en sus dominios
subterráneos.
Perséfone gritó para avisar a su madre. Su madre
alcanzó a escuchar y sospechó que su hija había
traspasado la frontera del abismo. Deméter comenzó a
sentir un gran dolor en su corazón. Se negó a tomar
el alimento y bebida de los dioses. Se quitó el tocado
y partió en búsqueda de su hija. Recorrió montañas,
cavernas, bosques, cruzó los ríos... Cuando llegaba
la noche encendía dos antorchas para continuar la búsqueda
en la oscuridad. |
En el lago de Siracusa
encontró el velo de Perséfone.
Luego se encontró con la titánide Hécate que
también había oído el grito de Perséfone
y le explicó que la cabeza del raptor estaba cubierta de
sombras oscuras.
Deméter consulto con Helios (el dios sol), quién
le confirmó que Hades había sido quién se
llevó a Perséfone.
Rápidamente toma un carro
tirado por dos dragones, cruza el espacio y se presenta ante Zeus
pidiendo
justicia.
Se niega a continuar viviendo en el Olimpo
y exige la liberación
de su hija.
Deméter toma la decisión de ingresar
en el mundo como mortal, disfrazada de anciana.
Cierto día mientras descansaba y reflexionaba acerca de
su sufrimiento en un camino de la región de Eleusis, pasa
por el lugar la hija del rey Celeo que gobernaba el Atica y le
pregunta qué le ocurre. Deméter le cuenta que unos
piratas la habían tomado prisionera y que luego la habían
abandonado en las costas del Atica. Y le pidió a la joven
trabajo en el palacio de su padre, ofreciéndose como nodriza,
niñera
o criada. La hija del rey intercedió ante su padre y Deméter
consiguió un
trabajo en la corte.
Cuando Deméter se sintió amparada por el rey Celeo
y los suyos pudo disminuir su sufrimiento. Una criada de nombre
Yambe le alegraba los días con sus ocurrencias.
El rey Celeo
y su esposa Metanira tenían una gran preocupación
y angustia por la salud de uno de sus hijos: Demofonte.
El niño quedó bajo los cuidados de Deméter
quién agradecida por la hospitalidad dada, sana a Demofonte.
Le
daba a beber ambrosia –el manjar con miel de los dioses-,
lo coloca en su regazo, le entrega su aliento curativo y pretende
hacerlo inmortal, inmune al dolor y a la misera humana. Para ello
se toma el trabajo de purificarlo con fuego todas las noches. Cuando
estaba ya prácticamente por lograrlo en uno de esos días,
la madre del niño la sorprende y grita de miedo.
Deméter
en ese momento revela su verdadera identidad y enojada le grita a
la madre:
-Tú no sabes distinguir si el destino te está ofreciendo
algo bueno o algo malo!
Y como el plan de hacer inmortal a Demofonte
fracasó, decide
enseñarle al niño cómo atraerse el agradecimiento
de los mortales.
Demofonte aprendió todas las artes de la siembra, la siega
y la recolección de los frutos.
Además, Deméter, le regaló un carro con dos
dragones para que pudiese viajar por todos los lugares del mundo
para enseñar a los humanos técnicas especiales en
el trabajo de la tierra, sembrar y producir los mejores frutos
en total abundancia.
A todo esto, Zeus, comenzó a observar que los frutos se
secaban y la tierra permanecía improductiva. Y es que Deméter
se niega a bendecir la tierra mientras Perséfone no esté a
su lado.
Zeus entonces, se vió obligado a buscar un arbitraje ya
que tenía el temor de que la raza humana se extinguiera.
Comienza por enviar a Iris –el arco iris- para tratar de
convencer a Deméter que regrese al Olimpo junto al resto
de los dioses. No lo consigue. Tampoco lo logran los posteriores
mensajeros.
Por último decide enviar a Hermes –consumado mediador
y árbitro- para que descienda al Tártaro y realice
la negociación con Hades sobre la liberación de Perséfone.
Hades
no se opuso al pedido de Zeus pero hábilmente da
de comer a su amada un grano del fruto del granado –que significa
la unión indestructible- quedando por esto Perséfone
ligada para siempre al dios del Tártaro.
De todas formas se
realiza la negociación: Perséfone
pasaría un tercio del tiempo con Hades y el resto con su
madre.
Deméter, finalmente acepta lo establecido
y queda solucionado el tema.
EN BUSQUEDA DE SIGNIFICADOS
Por razones de ordenamiento cósmico era necesario
establecer la relación entre el olimpo, la tierra y el sub-mundo.
Por esos momentos existía comunicación entre el olimpo
y la tierra. Pero no existía la comunicación entre
el olimpo y la tierra con el submundo.
Debido a una situación familiar delicada entre dioses,
es que para poder cumplir con ese ordenamiento cósmico,
Zeus se ve obligado a aprobar el rapto de Perséfone.
La situación se pone tan difícil por el accionar
de Deméter que obliga a Zeus a realizar un arbitraje. El acuerdo
se logra. Perséfones puede estar un tiempo con
su madre y otro tiempo con su <enamorado>. Cuando Perséfone
puede visitar a su madre, en la tierra comienza la primavera... cuando
se encuentra
en el submundo, comienza
el invierno...
Se cumple entonces con el ordenamiento cósmico,
estableciéndose
para siempre la comunicación entre el cielo, la tierra y
el infierno. Además queda determinado el ordenamiento
de los ciclos de la vida: nacimiento-crecimiento-madurez-muerte.
Traeremos
el mito de Deméter y Perséfone a la vida
actual humana y daremos una de las tantas interpretaciones que
el mito podría llegar a contener.
Al mismo tiempo, se puede
comprobar el porqué de la necesidad
de los mitos para la vida humana ya que los mitos cumplen con una
elevada función pedagógica que, al dejarnos señales
en el camino nos permiten prepararnos para atravesar las más
diversas situaciones en la vida.
Habíamos comentado que se había establecido a raiz
del rapto de Perséfone, el ordenamiento cósmico,
el ordenamiento de los ciclos de la vida y con ello también
el tema de las estaciones del año.
La primavera con sus brotes
y el canto de los pájaros nos
traen como una sensación interna que se manifiesta en deseos
de vivir, en alegrías y renovadas esperanzas. Por eso es
la estación de los jóvenes y de los estudiantes.
El
verano genera una explosión de la
naturaleza y nos invita a disfrutar con deleite.
El otoño nos brinda los frutos maduros y su recolección.
La cosecha. Algunos le llaman la estación del alma.
Bellísimos coloridos tornasolados, la caída
de las hojas, el sol emitiendo una tibia y acaramelada luz que
va cediendo
gradualmente, mientras que poco a poco se instala el Invierno.
El
invierno, nos trae días más oscuros y temperaturas
frías. La naturaleza misma impone un descanso: la mayor
parte de los árboles quedan sin hojas, las plantas también.
La vida queda latente en las raíces. Los pájaros
emigran, los animales buscan refugios para pasar los meses fríos
y nosotros los humanos ingresamos en una determinada quietud que
nos invita a abrigarnos para protegernos del frío, permanecemos
más tiempo en casa, nos dedicamos a trabajos propios del
invierno en nuestro tiempo libre.
Así como las estaciones del año influyen en la naturaleza
y en todo lo que vive, también en nuestro interior ocurren
esas estaciones que representan nuestro ciclo humano: nacer-crecer-morir-renacer.
Para
todo hay un tiempo! Deméter es el mito que representa a
la diosa madre. Representa el mito de la madre.
*Llegado a este punto,
nos detenemos... concediendo un espacio a la reflexión. Aunque
continuaremos con el Mito de Deméter en próximo
tiempo.
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