“Patroclo en brazos de Menelao”
-Piazza Della Signora-
Florencia-Italia
La firme decisión por parte de Aquiles
ponía en peligro la anhelada victoria de los griegos.
Patroclo, el buen amigo, también dejó las armas.
El sabio Néstor rogó a Patroclo que no desistiera
de la lucha. El fiel amigo decide pedir autorización a
Aquiles para que le preste su sagrada armadura. Patroclo, entonces,
regresa a la batalla con la espada, el casco y la coraza de Aquiles.
Todos creen que Aquiles había regresado al campo de batalla,
causando terror entre los troyanos. El dios Apolo, envía
a Héctor contra Patroclo. Mientras tanto, la lucha por
todas partes entre los unos y los otros es encarnizada, feroz.
Patroclo pierde su armadura. Héctor lo atraviesa con su
espada.