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"Tengo la teoría de que
si puedes encontrar dónde está bloqueada
una persona, debería ser posible encontrar
un paralelo mitológico para ayudarla a superar su
problema
específico."
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ZEUS Y HERA
Los jóvenes conocedores de la Mitología, sonríen
al escuchar hablar de Zeus, también conocido como Jupin –de
Júpiter-. Y es que el señor del Olimpo era sumamente
travieso como cualquier Don Juan del planeta Tierra.
Hera,- conocida también
como Juno- esposa de Jupin, era una dama altiva, ambiciosa,
autoritaria. El matrimonio vivía
de pelea en pelea. Zeus, equivocadamente, poco delicado y cansado
de tanto grito y pelea llegó a atarla, maniatarla,etc.,
lo que aumentaba el resentimiento de la esposa. Dada la personalidad
de Hera: celosa, envidiosa e irritante y al ser una reina que
no se preocupaba por el sufrimiento de sus súbditos,
Zeus se encontraba justificado en sus acciones - que llegaban
demasiado
lejos- por el resto de los habitantes del Olimpo.
Se cuentan numerosas aventuras de Zeus. Cansado de la monotonía
y rutina gustaba bajar a la Tierra en apariencia de humano común
o bien transformado en algún animal, para seducir a las
jóvenes bellezas.
Jupin, convertido en toro se acerca a Europa. Del afectuoso
encuentro nace Minos –el futuro juez de los infiernos-. En forma
de lluvia de oro, pretende enamorar a la princesa Dánae.
Nació luego Perseo. Para seducir a Leda, hija del rey
de Etolia se transformó en cisne.
Hera no se quedaba atrás, seguía y espiaba todos
los pasos de Zeus, llegando a acciones violentas y crueles
con las favoritas de su pícaro esposo
En una oportunidad Zeus, perseguía a Io, hija de Inaco.
La estrategia de la metamórfosis le falló y en
lugar de convertirse él en un toro, la pobre joven quedó convertida
en una simpática ternera. A Hera no se le pasó por
alto la situación y comenzó a sospechar, iniciando
su plan de ataque. Aparentó sumo cuidado y cariño
por la ternerita, hasta conseguir que su esposo se la regalara.
Zeus, al mismo tiempo no se confiaba al todo. Algo haría
la celosa Hera!
Hera, confió la custodia de la ternera a Argos, el temible
guardián de cien ojos quién no perdía un
instante la vigilancia. Zeus ordena a Hermes -Mercurio- que le
dé muerte a Argos. Hermes lo logra acercándose
al guardián y contándole historias e interpretando
música hasta dejarlo dormido. Y allí: Zás!
Se cumplen las órdenes del señor del Olimpo.
La cólera se apoderó de Hera e ideó un tábano
venenoso que picara continuamente a la ternera. Io en forma de
ternera llena de picaduras y ensangrentada se da a la fuga, recorriendo
Grecia, Asia Menor. Atraviesa a nado el Mar Mediterráneo,
llegando a Egipto. Agotada, cansada de tanto sufrimiento invoca
a Zeus suplicándole que le devuelva su antigua forma humana.
Zeus va a su encuentro. Tiempo después Io da a luz a Epafo.
El fiel servidor de Hera -Argos- había muerto y la dama
lo extrañaba. Por ello, tomó sus cien ojos y los
diseminó sobre la cola del pavo, su ave favorita.
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