Casandra en el templo de Atenea
- Fresco Casa Menander, Pompeya -
Casandra –hija de Príamo y Hécuba-
que se había refugiado en el templo de Atenea fue cruelmente
violada por Ayax Oileo.
A la muerte de Paris, la bella Helena se desposó con Deífobo,
también hijo del rey Príamo. Pero, en el momento
de la toma de Troya, Helena lo traicionó entregándolo
a los griegos. Luego de la destrucción, Menelao es conducido
por Ulises al lugar donde se encontraba Helena. La idea del esposo
despechado era atravesarla con la espada, pero sucumbe ante su
belleza, la perdona y se embarcan juntos rumbo a Grecia.
Había caído Troya; finalmente, finalmente. El honor
de Menelao se había restituído…Los vencedores
partieron hacia sus tierras de origen llevando consigo un suculento
botín. Lo más preciado: bellas troyanas. Todas
ellas prisioneras entre las que se encontraban Hécuba,
la viuda del rey Príamo y sus hijas, Casandra y Polixena.
También Andrómaca, la viuda del noble Héctor.
“… Fue el
primer holocausto, el primer exterminio humano descrito
en todo el mundo occidental. Al final en toda Troya no
quedaría piedra sobre piedra.
Cuatro siglos después de Homero, Tucídides, historiador griego
y primer corresponsal de guerra europeo, habló de la guerra del Peloponeso. Ésta
fue una guerra real, no se trataba de una guerra mitológica. Tucídides
tiene un breve capítulo titulado ‘La Patología de la guerra’.
Ocupa pocas páginas. Tucídides describe de una manera sumamente
concisa cómo al final de una guerra desaparece la motivación que
la causó, las razones e incluso las pasiones fundadas en la caballerosidad
y la moral que al principio hacían parecer inevitable la guerra, para
que al final todo esto se convierta en lo contrario. La guerra corrompe”.
Breviario
de Mitología Clásica – Michael
Köhlmeier