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Las tropas griegas cercanas al décimo año de haber
desembarcado en Troya se encontraban a punto de producir un levantamiento
colectivo; querían regresar a casa. Los altos mandos se
reúnen en presencia del adivino Calcante. Éste, indica
tres requisitos a cumplir para obtener la victoria final. Tenían
que conseguir la presencia en el campo de batalla de Neoptólemo,
hijo de Aquiles, luego, debían comenzar a utilizar las flechas
de Hércules y por último hacerse del Paladio.
Neoptólemo –conocido también como Pirro-
se encontraba junto a su madre Deidamia en la isla de Esciros.
Las flechas de Hércules estaban bajo el cuidado de Filoctetes.
El Paladio se encontraba en la ciudadela de Troya bajo custodia
ya que era el arco sagrado de la diosa Atenea, encontrado por
Tros. Léase: Héctor. El linaje del noble héroe
troyano. El Paladio era un arma sagrada que simbolizaba la fuerza
de la ciudad.
Fueron tres tareas encargadas a Ulises por
lo que se puso rápidamente
en camino para Esciros. El adolescente Neoptólemo aceptó gustosamente.
El problema se presentaba con las armas de Heracles-Hércules.
Los griegos se habían portado muy mal con Filoctetes,
custodio de las flechas de Hércules. Filoctetes, inicialmente,
formaba parte de las tropas griegas reunidas; desde el principio
se sabía de la necesaria utilización de las armas
de Hércules para alcanzar las metas propuestas.
Inciso. Filoctetes era amigo de Hércules quién
antes de morir lo dejó como heredero guardián de
sus flechas y arco. Durante la travesía iniciada en el
Puerto de Áulide hacia Troya, Filoctetes presentó una
herida que según cuentan algunas versiones fue debido
a la mordedura de una serpiente enviada por Hera - la terrible
esposa de Zeus- como castigo, puesto que se había esmerado
en cuidar de Hércules hasta su muerte y posteriormente
había realizado los honores funerales correspondientes.
La herida de Filoctetes supuraba y producía un hedor insoportable.
Entonces, algunos jefes griegos, inhumanamente, decidieron abandonarlo
a su suerte en la isla de Lemnos. Cuando el adivino Calcante
indicó los tres requisitos indispensables para alcanzar
la victoria, los altos mandos griegos ¡recordaron! que
hacía más de nueve años que habían
dejado a Filoctetes abandonado, enfermo, solo.
Para Ulises, era una tarea sencilla. Luego
de volver junto a Neoptólemo desde Esciros, se dirigió a Lemnos.
Encontró a Filoctetes y se deshizo en halagos por lo que
el sufriente hombre se dejó convencer y fue llevado hacia
las murallas de Troya donde fue curado. Fortalecido comenzó una
cruenta matanza. Filoctetes hirió con las flechas de Hércules
al príncipe troyano Paris quién al sentirse herido
de muerte ordenó ser llevado al monte Ida donde se encontraba
la ninfa de los bosques, Oenona, su antigua enamorada. Oenona
intenta curarlo por todos los medios posibles pero pocos días
después Paris expira. La ninfa muere de tristeza al poco
tiempo. A partir de entonces, la guerra se inclina a favor de
los griegos.
La tarea más complicada fue la recuperación del
palladium. Para ello, Ulises eligió a Diomedes, jefe griego
y gran guerrero. Luchó con Héctor, hirió a
la diosa Afrodita-Venus, clavó su lanza en un costado
al dios Ares-Marte y dio muerte a muchos jefes troyanos.
Amparados en la oscuridad de la noche, Ulises y Diomedes penetraron
en la ciudadela de Troya y se apoderaron del paladio.
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