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Peleo y Tetis eran los padres de Aquiles.
La nereida Tetis era admirada por Zeus (Júpiter) y Poseidón
(Neptuno). Ambos dioses desistieron de sus pretenciones al conocer
por la diosa del destino que si alguno de ellos se unía
a la nereida, nacería un descendiente superior al progenitor
y en algún momento ese hijo tan fuerte desequilibraría
el orden conseguido con tanto trabajo en el Olimpo. Así estaba
escrito… entonces para ahorrarse futuros problemas prefirieron
casarla con un mortal.
Peleo era hijo del rey de Egina y Eaco.
Tenía un hermano
de nombre Telamon y un hermanastro (hijo de la nereida Psámate
y Eaco): Foco.
Peleo y Telamon envidiaban en Foco su destreza y fuerza física
por lo que un día decidieron matarlo. Por este hecho,
el rey padre decide desterrarlos.
Telamon pasó a Salamina y tuvo allí un descendiente:
Ayax.
Peleo, luego de ser purificado por el rey Euritión debido
al crimen cometido pasó a Yolco. Se le presentaron algunos
inconvenientes que pudo superar y más tarde se apoderó de
la mencionada zona de Yolco.
Una noche pudo observar a la nereida Tetis quedando deslumbrado
y completamente enamorado de ella a tal punto que solicita la
ayuda del sabio centauro Quirón para poder acercarse
a Tetis que quién como divinidad marina era huidiza principalmente
con sus pretendientes. El centauro Quirón le aconsejó que
cuando la viese la tomara firmemente de las manos y no la soltara
ocurriese lo que ocurriese. Peleo apenas se le dio la oportunidad
siguió los consejos del sabio. Tetis se convirtió en
fuego, serpiente, león y agua hasta que ya exausta se
abandonó a los brazos de Peleo.
Luego llegó el momento de la boda de ambos en el Olimpo.
(La Manzana de la discordia).Tiempo después nació Aquiles.
Tetis sumergió a Aquiles cuando era bebé en el
río Estigia sujetándolo del taloncito para hacerlo
inmortal. Una sola parte del cuerpo quedó vulnerable
en Aquiles, el talón.
También se cuenta que la nereida sometía a su
hijito al ritual del fuego sagrado durante la noche y durante
el día lo cubría con el néctar de los dioses,
la ambrosía. El padre del niño impidió por
temor la continuación del ritual.
Más tarde, Peleo confía a Quirón la educación
de Aquiles para ser formado con esa excelencia que el sabio
centauro sabía entregar.
A medida que crecía, Aquiles demostraba ser un joven
muy valiente, fuerte, respetuoso, poseedor de conocimientos
en medicina, del arte de la elocuencia, practicante de la música,
la equitación y la cacería. Rapidísimo
para correr.
Aquiles… el de los pies ligeros…
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