ALGREN
Sigo en este lugar… Soy un prisionero. Por lo general me
tratan con neligencia, como un perro sin amo, como un invitado
no deseado. Pero todos son muy educados… todos saludan…sonríen.
Jamás he visto tanta disciplina.
EN CASA DE TAKA
Nobutada –Taka! Ha hablado
en Japonés! –dirigiéndose
a Algren- Come!
No te andes con cumplidos!
Algren – Me llamo Algren.
Nobutada – Algren! Nobutada! (dirigiéndose
a los niños)
Magohiro, Higen!
Algren –Taka! (mirando a la japonesa).
Magohiro –hijo de Taka- graciosamente comienza a
enseñarle a Algren, palabras en Japonés. Se toca
las orejas y le dice: mimi- mimi ! También Higen –hijo
mayor de Taka- se muestra feliz con el extranjero. Están
todos contentos. A excepción de Taka.
Los niños de Samuráis, hacia el siglo XVII eran
educados a partir de los siete años en “Los Cuatro
Libros”y en el arte de la Caligrafía. A partir de
los quince años se les enseñaba el tiro con arco,
la equitación, el manejo de la espada, el jujitsu y demás.
Un joven como Nobutada –hijo de Katsumoto- era conocedor
del “Bushi no Nasake”, lo que sería para nosotros
como la ternura del guerrero. Puesto que aprendían que
un hombre por más fuerte y valiente que fuera, debía
ser poseedor de sentimientos de compasión, afecto y justicia
a todos los seres.
TAKA Y SU HERMANO KATSUMOTO
Taka – Por favor!
Haz que se vaya! No lo soporto!
Katsumoto – Tan repulsivo te resulta?
Taka – No soporto la verguenza. Permite acabar con mi vida.
Katsumoto – Harás lo que se te ordena. Preferirías
que le matara para vengar a tu marido?
Taka – Sí.
Katsumoto – Hirotaro trató de
matarle. Fue Karma.
Taka – Si… perdóname.
Katsumoto – Debe haber una razón para su presencia
aquí.
Pero supera mi entendimiento.
Karma. Qué es el Karma? Es un concepto a veces
poco comprendido por nosotros los occidentales. Podríamos
realizar un acercamiento a este concepto a través del
principio físico de Acción-Reacción : “Toda
acción provoca una reacción de sentido contrario
y con igual intensidad a la dada”. Si tiro una pelota contra
un fronton, la pelota rebotará hacia mí con la
misma fuerza que he aplicado. En otros aspectos se cumple el
mismo principio. Si emito un mal pensamiento en contra de alguien,
ese pensamiento retornará a mí con la misma calidad
emitida. Si hago daño, seré dañado. Si robo,
seré robado. Si cometo un acto de injusticia, a la larga-
corta, rebotará hacia mí.
El esposo de Taka, mató duranté la batalla a Zeb,
más tarde intentó matar a Algren. Por eso Katsumoto
explica a su hermana que fue Karma. Si bien estaban en batalla,
existen principios universales que se ponen en movimiento de
acuerdo al proceder humano. Una batalla no justifica nada ante
el Universo.
Es por esto, que desde las antiguas tradiciones orientales, este
concepto es moralizante.
También en las grandes religiones del mundo se expresa
lo mismo pero con diferentes palabras.
Confusionismo:
“Lo que no desees para ti, no se lo hagas a otro.”
Cristianismo:
“Lo que queráis que os hagan los hombres, hacédcelo
a ellos.”
Budismo:
"Lo que no es adecuado para mí o no me es grato, tampoco
ha de serlo para él; lo que no es adecuado para mí o
no me es grato, cómo puedo exigírselo a otro?”
Hinduismo:
"Uno no debe comportarse con otros en una forma que hacia uno
mismo es inadecuada: ésta es la esencia de la moral.”
Islam:
"Ninguno de vosotros es un fiel si no desea a su hermano lo
que desea para sí mismo.”
Por eso se nos suele decir: “Lo que sembrares… eso
cosechares…”
Refranes en occidente aluden a este concepto moralizante.
"No hagas a otro lo que no quieras que te hagan a ti”.
"El que siembra vientos cosecha tempestades…”.
"Dar para recibir…”.
"El que ha hierro mata a hierro muere…”.
Este
concepto ya sea tomado desde Oriente u Occidente, se cumple
taxativamente, aunque nuestra ignorancia
humana no lo reconozca.
Hemos leído la frase de Máximo, personaje del Gladiador,
quién dice: Todo lo que se hace en la vida produce un
eco en la eternidad… También hemos leído
otra frase de Marco Aurelio: Si alguien te hace daño,
perdónalo. El perjudicado es él.
Son frases relacionadas a este concepto.
|