PUERTO YOKOHAMA 1876
Simon G. – Hace
veinte años, ésta era una ciudad dormida. Mírela
ahora! Al emperador le fascina todo lo occidental. Los samuráis
consideraron el cambio demasiado rápido. Es como que
lo moderno y lo antiguo luchan por el espíritu de Japón,
por eso el Sr. Omura contrata a todo experto occidental que
encuentra:
abogados franceses, ingenieros alemanes, arquitectos holandeces
y ahora… claro!
soldados americanos.
Yo vine con la misión británica comercial hace años. Me
destituyeron. Tendía a decir la verdad en un país donde nadie
dice lo que piensa. Asi que ahora… me dedico a traducir fielmente la
mentira de los demás.
22 DE JULIO 1876
Nathan Algren - Por
seis meses de trabajo recibiré tres años de paga de capital,
a cambio de adiestrar a estos orientales en el oficio de soldados.
Es un ejército de reclutas. Casi todos son campesinos
que no han sostenido jamás un rifle. Los manda el General
Hasegawa, que sin embargo inspira un gran respeto. Parece
que sabe mucho sobre Katsumoto y su rebelión.
El Capitán Algren le pregunta al General
Hasegawa sobre las armas que utilizan los Samuráis. El
General le contesta que los Samuráis no se deshonran utilizando
armas de fuego. En ese momento, se entera que el General también
es un Samurai que luchó junto a Katsumoto por el Emperador.
Recién comenzado el adiestramiento, Omura llega con la noticia de que
Katsumoto había atacado un ferrocarril en el límite de su territorio.
Omura quiere que el ejército de reclutas ataque rápidamente.
Algren se expone peligrosamente para comprobar que los soldados no están
listos.
Sin embargo, se hace sentir la voz del superior, Coronel Bagley que autoriza
y ordena el ataque.
Así es como Algren se ve forzado a atacar sin la experiencia de los
soldados. En la misma batalla, el Coronel Bagley se retira , puesto que no
está contratado para pelear, pero sí para mandar…
El General Hasegawa se niega a pelear contra los Samuráis. Asume el
mando, Algren. El Sargento Zeb, no escucha a su superior que le ordena retirarse,
y enfrenta la batalla. Como es previsible son derrotados. Zeb es muerto por
un Samurai de armadura roja. De esto se da cuenta el Capitán. De pronto,
un Samurai montado intenta atravesar una lanza –que sirve al mismo tiempo
de bandera- al Capitán Algren. Con un rápido movimiento le toma
la lanza y lo derriba del caballo. La batalla está casi finalizada.
El capitán está rodeado de los Samuráis, sin embargo se
sigue defendiendo valientemente con la lanza –que debido a los movimientos
de defensa- queda desplegada la bandera donde se observa el tigre blanco. Se
acerca el hombre de la armadura roja que dice: Es mío! E intenta matarlo,
aunque Algren se le adelanta y lo mata primero.
Katsumoto desmonta de su caballo y observa toda la escena con gran asombro
ya que se le recuerda su meditación del tigre blanco! Sabe que hay una
razón que no comprende totalmente, por ello decide perdonarle la vida
y tomar como prisionero al Capitán.
EN LA ALDEA
KATSUMOTO, UJIO
Katsumoto – Cómo te llamas?
Ujio – Cerdo, insolente! Contesta!
Katsumoto – Déjale!
Katsumoto – Esta es la aldea de mi
hijo.Está en
la montaña
y llega el invierno. No podrás escapar.
El Capitán Algren está herido,
dolorido, con elevada fiebre que acelera a su consciencia todo
su traumatismo
y sentimiento de culpabilidad por lo realizado a los indios.
Una mujer lo cura. Algren pide ‘sake’, bebida blanca
japonesa. Sólo así piensa que puede calmar su
angustia y dolor.
KATSUMOTO – UJIO – NOBUTADA
Ujio – Señor!, por qué has
perdonado a ese bárbaro?
La derrota lo ha deshonrado.Debería quitarse la vida
Katsumoto – No tienen esa costumbre
Ujio – Entonces le materé yo!
Nobutada – Padre! No creo que…
Katsumoto – Ujio, ya habrá ocasión para
matar. Por ahora
estudiemos
a nuestro enemigo. mantenedlo con vida!
El Capitán Algren logra reponerse,
caminar por la aldea, observar… Es llevado por un asistente
al lugar donde se encuentra con Katsumoto.
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