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Gus Van Sant ha realizado películas sobre
las dificultades de la adolescencia: Mundo Privado, En Busca
del Destino, Buscando a Forrester.
Elefante (2003) también de Gus Van Sant trata de la adolescencia
y la violencia escolar.
El director muestra en imágenes los hechos sin intentar
dar explicaciones. La conclusión puede llegar a cada quién
desde un fragmento de lucidez.
Por motivos obvios no nos detendremos en las imágenes.
Presentamos la película como aporte reflexivo a lo ocurrido
en Carmen de Patagones.
EN BUSQUEDA DE SIGNIFICADOS
Cada uno podrá captar la película
a su modo de entender. Expreso: entender, porque una cosa es
entender y otra comprender.
Algunos preguntan
por qué el título de Elefante.
Podemos inferir que el título está relacionado
con un antiguo relato sufí: “Los ciegos y el elefante”.
RELATO
Había una ciudad llamada Ghor. Todos sus habitantes eran
ciegos. Un día, un rey con su séquito se acercaba
a ella; traía un poderoso elefante, que usaba en los ataques,
y también para aumentar el temor de sus enemigos.
La gente estaba muy ansiosa por conocer al elefante. Algunos
ciegos de esta comunidad corrieron como locos para encontrarlo.
Como ni siquiera sabían la forma o figura del elefante,
buscaban a tientas información, tocando alguna parte del
mismo. Cada uno pensó que ya sabía cómo
era el elefante, porque habían sentido una parte.
Cuando volvieron a la ciudad, grupos ansiosos los rodearon. Todo
estaban ávidos por aprender la verdad de boca de aquellos
que habían tocado al elefante. Preguntaron por la forma
y la figura del animal y escucharon con gran atención
todo aquello que se les dijo.
El hombre cuya mano había tocado una oreja fue interrogado
acerca de la naturaleza del elefante. Dijo: “Es una cosa
rugosa y grande, ancha y abierta, como una alfombra”.
Y aquél que había tocado la trompa explicó: “Conozco
los hechos reales. Es como una pipa derecha y vacía, fea
y destructiva”.
El que había sentido sus patas, aseguró: “Es
poderoso y fuerte como una columna”.
Se armó entonces un lío de grandes proporciones:
alguien decía una característica del poderoso animal
y otro afirmaba otra cosa. No bastando con eso, algunos se dieron
a la vieja profesión de asignar cualidades inexistentes
al elefante: desde que era bondadoso y cordial hasta que era
una fiera terrible, capaz de engullir de una mascarada a varios
hombres. Largas discusiones se generaron a partir de aquél
día, la gente se dividió y cada cual afirmaba tener
la razón.
Con el tema de la violencia escolar y sus
soluciones sucede como en el relato sufí.
Un ciego describe a un elefante como una alfombra porque le
palpó la
oreja. Solamente tocó una parte y pensaba que ya sabía
lo que era un elefante.
La mayor parte de las veces funcionamos como esos ciegos, palpamos
las partes, pero no alcanzamos a ver la totalidad. Lo cual nos
impide llegar a ver la solución a los problemas.
En el tema de la violencia escolar, la pedagogía, la psicología
y psiquiatría, la sociología,
la religión, etc., pueden ofrecernos desde cada óptica
una parte del problema. Cada una de estas partes son válidas,
son ciertas. Pero… para solucionar los problemas se necesita
arribar a una idea de conjunto. Conociendo las partes, se pueden
establecer relaciones y comparaciones que nos encaminan a poder
ver las soluciones.Encuadrarse en la parcialidad nos aleja de las
soluciones. Hay personas que cegadas por sus conocimientos,
no aceptan otras realidades.
Debemos comprender que el Conocimiento es infinito. Centrarse
en la rigidez de conocimientos limitados impide ver las soluciones.
Es necesario tornarse flexible, tomar una posición de humildad
y no creernos omnipotentes por poseer títulos o por el poder
que concede una autoridad mal interpretada. Al mismo tiempo debemos
saber ser respetuosos, aprender a ejercer la empatía, para
no provocar daños innecesarios.
La inteligencia sin reflexión falla estrepitosamente, colocándonos
en un estado inconsciente más parecido a lo instintivo del
animal que a la inteligencia de un hombre-mujer dotado de cualidades
pensantes.
Para poder encontrar la solución al problema
de la violencia juvenil, escolar, social, debemos tener muy presente
los distintos
aspectos del problema. Algunos de estos tendrán más
peso que otros. Quizás solucionando los de mayor peso,
a la par se van encaminando los otros de menor peso.
Son varios los frentes por atender. Me limitaré a señalar
dos de ellos.
Antes, una cita:
| “Cuando toméis una decisión tened
ante los ojos la imagen del hombre más pobre que
nunca hayáis encontrado, y preguntaos si le va a
ayudar esa decisión. Si la respuesta es ‘sí’,
tomadla sin dudar. Este consejo es justo eterna y universalmente” |
- M.Gandhi |
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