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Amadeus

Salieri - EL! Era mi ídolo… Mozart. Recuerdo haber oído siempre su nombre. Jugaba juegos de niños cuando ya tocaba para reyes y emperadores. Hasta para el Papa en Roma. Reconozco que sentía envidia cuando oía lo que contaban sobre él. No de su prodigio tan genial, sino de su padre, el cual le había
enseñado todo. A mi padre, no le gustaba mucho la música. Cuando le decía que ojalá fuera yo como Mozart, me decía: Porqué? Quieres ser un mono amaestrado que se arrastra por Europa como si fuera un monstruo de feria? Cómo explicarle a mi padre lo que significaba la música para mí! Mientras mi padre rezaba a Dios para proteger sus negocios, ofrecía yo, en secreto, la oración más orgullosa que podría imaginar: Dios, haz de mí un gran compositor. Permíteme celebrar tu gloria a través de la música y que
también me celebren a mí. Hazme famoso ante el mundo querido Dios. Hazme inmortal! Después de morirme que digan mi nombre con amor por lo que escribí! A cambio, te daré mi castidad… mi laboriosidad… mi más profunda humildad todas las horas de mi vida… Amén. Y sabéis que ocurrio? Un milagro! (falleció de un ataque el padre de Salieri). Mi vida cambió para siempre. Sabía que Dios lo había preparado todo…Era obvio! En un momento era un niño frustrado en un pueblo desconocido, y de inmediato estaba aquí… en Viena! La ciudad de los músicos y del Emperador José, el rey musical. En unos años era su compositor de cámara.

No era increíble? Sentado al lado del emperador… y tocaba duetos con él. Corrigiendo los errores reales. La verdad es que el hombre no tenía buen oído. Pero qué importaba? El adoraba mi música! Si hubierais sido como yo, no habríais pensado que Dios habría aceptado vuestros votos? Y creedme! Yo los cumplí! Fui todo un modelo de virtud. No toqué a las mujeres. Trabajé durante horas todos los días, enseñando a veces gratis, soportando interminables horas para ayudar a músicos. El trabajo era mi vida. Y fue maravilloso. Yo caía bien a todos. Caía bien a mí mismo...

Hasta que vino…él… vino a Viena para tocar un poco de su música, en la residencia de su patrón, el arzobispo de Salzburgo. Ansiosamente fuí allí para buscarle. Aquella noche cambió mi vida… Mientras vagaba por el salón hacía un juego conmigo mismo. Me preguntaba cuál de estos jóvenes sería? El escribió su primer concierto a los cuatro años, su primera sinfonía a los siete y ópera entera a los doce. Se notaría un talento así en el rostro? Cuál de ellos podría ser? Ese era Mozart! La criatura de risa tonta que decía soeces y se arrastraba por el suelo!

Tom Hulce en su rol de Mozart nos muestra a un joven genio, malcriado, travieso, de vida mundana y no muy responsable, poseedor de una risa muy particular y graciosa. Podríamos preguntarnos si la imagen del Amadeus de la película corresponde a la verdadera personalidad de Mozart.
Entendamos que el Amadeus de la película es un Mozart que surge desde la óptica de Antonio Salieri. Es un Amadeus visto por los ojos y el ser de Salieri. Comprendamos que no es la intención de la película, contar la vida de Mozart, sino poner énfasis en ese pecado capital que se llama envidia entrelazado a celos, resentimientos, odio, afán de gloria, mediocridad.
Amadeus es una película sobre Antonio Salieri no sobre Mozart.

Salieri - En el papel, la música de Mozart no parecía gran cosa. Un comienzo casi cómico… fagotes, clarinetes, como una oxidada caja de ruidos… y luego de repente… sobre ellos… un oboe! Sola nota suspendida… firme… hasta que un clarinete toma su lugar… endulzándolo a una frase de tal deleite!
Esta no fue una composición de mono de farándula. Esta era una música que jamás había oído… Llena de tanto anhelo. Tanto anhelo irrealizable. Parecía que escuchaba la voz de Dios… Pero… Porqué? Por qué eligiría Dios a un joven obseno como su instrumento. Es excepcional! Esa obra tenía que ser así! Esperaba que fuera así.

Salieri se encuentra secretamente enamorado de una cantante de ópera(Katerina). Ella se relaciona afectivamente con Amadeus, lo que aumenta el malestar del compositor de la Corte.

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