Un sapo,
despreocupado, croaba orgulloso en medio del pantano cuando
vió una luciérnaga con su titilante luz, encima
de una piedra. Torturado por la envidia, y creyendo que nadie
podía hacer lo que él no podía, dió un
salto inesperado y cubrió con su cuerpo a la solitaria
luciérnaga, la que sintiéndose oprimida, preguntó:
-Por qué me tapas con tu cuerpo?-. La embarazosa pregunta
provocó una lacónica respuesta:
-Por
que brillas…-
|